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Titono, la vida eterna sin juventud

Publicado el 20/10/2011 | 9 Comentarios

Eos era la diosa titánica de la aurora. Por ello, cada noche abría las puertas del infierno y comenzaba su viaje desde los confines del océano por todo el mundo, para anunciar la llegada de su hermano Helios y, con él, la llegada de un nuevo día.


Aurora (Guercino) (fuente)

Eos fue una diosa que, desde la época de los titanes, había sido libre y no había escatimado en amantes. Ello le llevó a tener muchos consortes, titanes y dioses, sin existir para ella ningún tipo de compromiso irrompible.

Entre sus muchos consortes se encontraba Ares, el dios de la guerra, con el que compartió tiempo mientras él se alejaba de su amante, Afrodita, la diosa del amor. Pero un día, Afrodita descubrió en el lecho de amor a Eos junto a Ares, razón por …

La espada de Damocles

Publicado el 2/01/2011 | 14 Comentarios

La anécdota de la espada de Damocles, pese a que muchas veces se toma como parte de la mitología griega, en realidad se cree que es una leyenda popular de la que se hizo eco Cicerón tras leerla del historiador griego Diodoro Sículo, que a su vez se cree que la tomó de Timeo de Tauromenio.


I: “La espada de Damocles” por Richard Westall (1812)

Damocles era un cortesano en el palacio de Dionisio II, el rey que gobernaba Siracusa en el siglo IV a.C. Como muchos otros miembros de la corte, Damocles halagaba constantemente al rey, con la esperanza de que éste le diera una posición de más poder en la corte.

Un día Damocles hablaba con el rey, y le dijo lo que envidiaba su posición:

Como hombre de poder y autoridad rodeado de

La leyenda del acueducto de Segovia

Publicado el 8/06/2010 | 24 Comentarios

Hubo un tiempo en el que la zona alta de la ciudad de Segovia no tenía fácil acceso al agua. Para poder conseguirla, los habitantes tenían que realizar un gran recorrido para poder traer el agua de las fuentes en la zona exterior de la ciudad.

Una joven criada, tenía que llevar cada día agua a la casa en la que servía en lo alto de la ciudad, para lo que tenía que bajar a cuestas con el cántaro a la zona baja donde se situaba la fuente, para luego hacer el camino de subida con el cántaro lleno.

Un día la joven criada, sumida en la desesperación a mitad de camino, exclamó en alto: “Daría lo que fuera porque el agua llegara sola a las puertas de la ciudad para no tener que volver nunca a recorrer este camino”. Entonces una voz melodiosa tras ella le respondió: “¿Estás segura de …

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