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¿Por qué se extinguieron los dinosaurios y no las moscas?


Publicado el 19/10/2011

Las tradiciones religiosas, en cuyo entorno se han criado la gran mayoría de europeos, componen una interesante mitología plagada de historias que, además de aparecer en libros de carácter religioso, han pasado a formar parte de la cultura y tradición de países históricamente cristianos, judíos o musulmanes.

Una de estas historias es la del arca de Noé. Noé fue uno de los primeros pobladores de la Tierra y, según la tradición, el encargado de reunir por orden de dios en un arca parejas de todos los animales vivos para garantizar su descendencia. Mientras tanto, un diluvio de cuarenta días de duración arrasó por completo el resto de vida humana (Noé y su familia se salvan), erradicando así todo el mal que habitaba la tierra.


El arca de Noé (fuente)

Pero lo malo de las tradiciones antiguas es que, con el paso de los años, se pueden descubrir cosas que las tiren por tierra. Hace milenios, los chinos ya habían descubierto huesos enterrados que no se correspondían con ninguna especie conocida. Ellos, acorde con su propia tradición, los habían identificado con huesos de dragones.

A principios del siglo XIX, la cosa se complica aún más para la verosimilitud de la historia tradicional de Noé. Gideon Mantell identifica el fósil del Iguanodon como el primer dinosaurio descubierto de la historia (aunque en realidad fue el primero descubierto). Como este, empiezan a encontrarse fósiles de distintos dinosaurios en todo el mundo y llega la pregunta. ¿Por qué se extinguieron los dinosaurios? ¿Es que acaso Noé no quiso salvarlos? ¿Por qué no extinguió en su lugar a las molestas moscas?

Mark Twain relató una respuesta sobre esto que mejora cualquier intento que yo pudiera hacer para describirlo:

(…) Sin embargo, lo que real y finalmente decidió a Noé a quedarse con las especies suficientes desde el punto de vista estrictamente práctico y dejar que las demás se extinguieran, fue un incidente ocurrido en los últimos días. Arribo un excitado forastero con ciertas noticias alarmantes. Contó qua había acampado entre valles y montañas como a seis mil millas de distancia, donde había visto algo maravilloso. Cuando, de pie, junto a un precipicio, contemplaba un ancho valle, vio avanzar un mar negro y agitado de extraña vida animal. Simios grandes como elefantes, ranas semejantes a vacas; un megaterio y su harén increíblemente numeroso; saurios y saurios y saurios, grupo tras grupo, familia tras familia, especie tras especie; de treinta metros de largo, nueve de alto, y doblemente belicosos; uno de ellos azotó con la cola a un desprevenido toro Durham y lo hizo volar casi cien metros por el aire hasta caer a los pies del hombre, pereciendo con un suspiro. El forastero afirmó que estos animales prodigiosos habían oído hablar del Arca y venían en camino. Venían a salvarse del diluvio. Y no venían en pares, venían todos: no sabían que los pasajeros estaban limitados a una pareja, dijo el hombre, y de todos modos no les importaban los reglamentos; estaban decididos a embarcar o exigirían muy buenas razones para no hacerlo. El hombre afirmó que el Arca no podría contener ni a la mitad de ellos. Además estaban hambrientos, y se comerían lo que hubiera, incluyendo la colección de animales y a la familia.

Estos hechos se omitieron en el relato bíblico. No se encuentra ni el menor indicio de ellos. Se silenció todo el asunto. No se menciona siquiera a estos grandes seres. Esto les demuestra a ustedes que cuando se deja un vacío culpable en algún contrato el asunto puede disimularse, tanto en las biblias como en cualquier otra parte. Esos poderosos animales serían ahora de inestimable valor para los hombres, ya que el transporte es tan caro y difícil; pero los perdieron. Por culpa de Noé, todos se ahogaron. Algunos de ellos hace ya ocho millones de años.

Ahora bien, el forastero narró su historia y Noé consideró que debía partir antes de la llegada de los monstruos. Lo hubiera hecho de inmediato, pero los tapiceros y decoradores del salón de las moscas todavía tenían que dar los últimos toques; y eso le hizo perder un día. Otro día se tardó en embarcar a las moscas, pues había sesenta y ocho billones y la Deidad temía aún que no fueran suficientes. Otro día se perdió acumulando cuarenta toneladas de basuras seleccionadas para el sustento de las moscas.

Por fin partió Noé; y justo a tiempo, porque al alcanzar el Arca la línea del horizonte llegaron los monstruos, uniendo sus lamentaciones a la de la multitud de padres y madres que lloraban y asustaban a los pequeños que se aferraban a las rocas barridas por las olas bajo la lluvia torrencial. Elevaban sus plegarias al Ser Inmensamente Justo e Inmensamente Misericordioso que nunca había respondido a una plegaria desde que esos peñascos se formaran por la acumulación de un grano de arena tras otro, y que seguiría sin responder a una sola de ellas cuando los siglos los hubieran convertido en arenas otra vez.

Leer aquí el relato completo

Por supuesto, la historia real dista mucho de toda esta mitológica tradición. Hace unos 65 millones de años, un meteorito de 10 kilómetros de diámetro impactó en el Caribe generando un cráter de 200 Km de diámetro. Esta colisión, además de matar a todo ser vivo que estaba localizado en ese punto, generó tsunamis que recorrieron todo el planeta. Además, la temperatura del globo aumentó notablemente, con los consecuentes incendios.


El arca de Noé (fuente)

Además, la colisión provocó que una gran cantidad de cenizas fueran expulsadas a la atmósfera, impidiendo el paso de los rayos solares. Esto desemboca en lo que se conoce como un invierno nuclear, un descenso drástico de las temperaturas con el consecuente cambio de la climatología de toda la Tierra.

Ante este panorama, el 75% de seres vivos (plantas y animales y incluidos) se extinguieron, entre ellos los últimos dinosaurios. El 25% restante sobrevivió gracias a que se adaptaron a las condiciones extremas posteriores al impacto del meteorito. Esa es la única razón por la cuál a día de hoy aún tenemos moscas.

Fuentes y más información:


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6 comentarios

  1. Justo
    20/10/2011 @ 00:03

    Nada mejor para cerrar el día que un poco de humor. El chiste gráfico del Arca es genial.

    [Responder]

  2. jmav
    20/10/2011 @ 13:21

    Y porqué en vez de ser general como conservación de especies hasta la actualidad, no pudo ser de carácter local de esa época.

    Los decaimientos de los argumentos pueden ser caídos en ambos sentidos.

    [Responder]

  3. El Mar No Cesa
    21/10/2011 @ 21:46

    Me encanta sobre todo como le pones la etiqueta “Escepticismo”. Si, supongo que a muchos de quienes nos contaron estas hostorias ya les veiamos e intuiamos algo raro… no cuadran nunca.
    Un gran abrazo Mil.
    Mar.

    [Responder]

  4. JUAN
    29/07/2012 @ 17:48

    Gracias por la ilustración, siempre pensé que la fe y la razón no van de la mano, sin embargo, el hombre por su libre albedrío decidirá qué creer, son innegables los hechos científicos, no se puede tapar el sol con un dedo, por eso, el hombre seguirá vivo, porque es de las especies fuertes y con inteligencia para discernir.

    [Responder]

  5. JORGE ALEJANDRO PICON CHAPAUJI
    29/03/2013 @ 18:16

    El arca de Noe no podia recoger a todos los seres vivos porque eran muy grandes no es asi ?

    [Responder]

  6. Yomismomismamente
    9/12/2013 @ 20:55

    En realidad sobrevivieron por la mosca se alimenta de excrementos y seres en descomposicion, los saurios murieron por que al iterrumpirse la cadena alimenticia debido a la falta de luz por la capa de polvo en la atmosfera y no encontraron suficiente alimento, sobreviviendo asi seres de menos de 25 kg de masa y muchos carroñeros.

    [Responder]

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