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Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren


Publicado el 20/09/2011

Goetz era un hombre de extremos. Durante una parte de su vida se dejó llevar por un odio y rechazo extremo hacia Dios, cargando todas sus acciones de maldad con el único objetivo de desafiar a Dios. Durante otra parte, se sintió un enviado de Dios con el único objetivo de traer la bondad y la paz a aquellos que le rodeaban, para satisfacer a Dios.

Pero en ambas etapas de su vida los resultados fueron los mismos. Fueran cuales fueran sus acciones y decisiones, las consecuencias siempre recaían sobre los mismos. Mientras tanto, el Dios con el que quería interactuar parecía no querer responder ni a sus desafíos ni a sus alabanzas.

Al final la determinación fue obviar a ese Dios inexistente, y vivir una vida dedicada a él mismo y a su persona. Manteniendo presente algo que aprendió de la experiencia, y que lucha tras lucha quedaba patente en el campo de batalla:

Cuando los ricos se declaran la guerra, son los pobres los que mueren.

Esta es la historia que Jean-Paul Sartre contaba en “El diablo y Dios”, una de sus obras de teatro más representativas. Sartre escribió esta obra ambientándola en la reforma protestante y pretende mostrar el conflicto entre los objetivos y los medios para conseguirlos, pero de él se pueden extraer grandes reflexiones sobre muchos temas: existencialismo, fanatismo, revolución, religión, creencias, idealismos… Pero de todo ello, me quiero quedar con esta memorable cita con la que acabo de resaltar.


Jean-Paul Sartre (fuente)

El hombre actual ha recuperado el poder sobre su propia vida. Si bien es cierto que aún quedan resquicios en varios lugares de la geografía mundial, la tendencia parece clara. Poco a poco vamos olvidando aquellos tiempos en los que los señores eran dueños de la vida de todos sus esclavos, o que los dioses eran dueños de la vida de sus fanáticos seguidores.

Tenemos más control sobre las decisiones que tomamos, y hasta cierto punto somos libres de elegir entre todas las alternativas disponibles. Pero que una decisión esté en nuestro poder, no implica necesariamente que tan sólo de nosotros dependa qué decisión tomar. Si una decisión la tomamos como parte representativa de un grupo, tenemos que evaluar las necesidades de la totalidad de ese grupo para decidir por qué decisión decantarnos.

Cuando esto no se hace, sucede aquello que Goetz aprendió con la experiencia. Los que ostentan el poder (los ricos) toman decisiones para conseguir sus objetivos personales (la guerra), sin preocuparse de cómo esas decisiones afecten a aquellos sobre los que ejercen el poder (los pobres muertos en el campo de batalla).


Guerra (Forges) (fuente)

Hubo un tiempo que el poder lo ostentaba una persona o un grupo de personas de forma autoritaria. Pero por suerte, en gran parte del mundo eso ya es parte del pasado. Ahora los que ostentan el poder son individuos que gozan de una concesión dada por la sociedad a la que representan. Es la sociedad la que decide otorgar un poder, a sabiendas de que los elegidos tomarán decisiones que beneficien a toda la sociedad.

Al final, el objetivo de cada uno de nosotros, como miembros de una sociedad, debería ser elegir a unos mandatarios que no manden a una sociedad a la guerra sabiendo que gran parte de esa sociedad morirá mientras ellos observan desde la comodidad de su despacho.

Fuentes y más información:


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9 comentarios

  1. Justo
    25/09/2011 @ 18:37

    El problema de Goez es el problema, nunca resuelto, de la Teodicea: sin dios la realidad se nos presenta incomprensible, pero con dios absurda.
    Por otra parte, felicito al autor del artículo por la valoración tan positiva que hace de nuestra sociedad,y le deseo que pueda mantenerla los próximos 10 ó 15 años. Aunque yo me pregunto: ¿Son tantas las libertades de que disfrutamos hoy en día? Sin duda que el progreso científico-tecnológico nos ha permitido acceder a comodidades y posibilidades insospechadas en otras épocas, pero ¿somos, por eso, más libres? ¿Qué libertades se puede permitir un padre de familia con una hipoteca colgada al cuello de más de 200.000 Euros, y con un sueldo inferior a los 2.000? ¿Qué libertades se pueden pagar esos millones de jóvenes sin trabajo y sin futuro? La servidumbre y la esclavitud no han desaparecido, sólo han cambiado las formas. Y no olvidemos , los últimos 60 años han sido para Occidente los años de las vacas gordas; 20% de la población mundial ha disfrutado y malversado los recursos de todo el planeta. Hoy somos testigos de cómo los países emergentes del llamado Tercer Mundo han hecho aparición en escena, y, sin pedir permiso a nadie, se toman la parte que les corresponde en este reparto. Veremos cuánto nos dejan a nosotros, y podremos comprobar, también, si estamos dispuestos a competir con esos millones famélicos de los suburbios de Bombay, o con los cientos de millones de trabajadores chinos a la búsqueda de trabajo, al precio y condiciones que sean. Así mismo constataremos, hasta qué punto estos sistemas, que se autodenominan democráticos, son resistentes a las crisis que se avecinan.

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  2. Outsider
    28/09/2011 @ 16:56

    Esa concesión surgió con la primera democracia… sea cual sea para cada uno la primera democracia… el problema es esa concesión no se da a una persona, se da a un ente que simplemente cambia las siglas y las personas para que nos creamos que efectivamente escogemos a nuestros representantes.

    [Responder]

  3. orion
    1/10/2011 @ 20:41

    Los pobres nunca hacen las guerras .

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  4. Manuel
    3/10/2011 @ 10:51

    Sin embargo, y haciendo de abogado del diablo:

    He constatado en los últimos años que son los pobres los que menos libertad están dispuestos a asumir y a tolerar. La ignorancia y la pobreza está desgraciadamente ligadas (y lo estará todavía más con la inminente estocada mortal a la enseñabnza pública, ya agonizante).

    Machismo, racismo, intolerancia, miedo (aunque vayan de machos por la calle). Son los mismos borregos con los que compartes el corral, los que hacen de guardianes del dueño.

    ¿que tienes contra los jefes? me ha llegado a decir un “currante” cuando he protestado contra alguna injustícia (que le afectaba más a él que a mí, precisamente)

    Son pobres y se quejan por que aspiran a ser ricos, pero a la vez admiran y emulan a sus amos. Si alguien pega un pelotazo y les roba “su” dinero (no directamente, sino el dinero público, el de todos nosotros) lo admiran.

    E incluso lo votan en masa.

    Yo viví en un barrio pobre, lleno de jubilados, parados, currantes, etc. Como siempre me ha tocado estar en la mesa electoral (cuya composición no es completamente aleatória, pues descartan a la gente sin estudios y a gente mayor). Os puedo asegurar que siempre “arrollaban” los mismos…
    si, esos en los que estías pensando…en los de ¡SÍ A LA GUERRA!

    …Condición humana.

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  5. Piedra
    5/10/2011 @ 22:24

    Creo que con los comentarios anteriores, ya está prácticamente todo dicho.
    La libertad es algo relativo, tienes opciones, pero solo las que te dan,por ejemplo puedes votar, pero solo gobernara, uno u otro.
    Tenemos más tecnología, pero nadie duda que “hace 100 años vivíamos mejor” y cuando podemos nos escapamos al campo o al pueblo para VIVIR tranquilos.
    Son los pobres los que pelean y mueren, si, pero es que no son conscientes de que son los pobres, ni de que están haciendole el juego al poder para mantenerse ahí. Los medios utilizados hábilmente, pueden convencernos hasta de matarnos unos a otros.

    -Saludos.

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    antonio Reply:

    @Piedra, Vivir en el campo 3 semanas en verano con un sueldo de ciudad mola. Vivir en el campo, con un sueldo de campo, durante todo el año, sobre todo en invierno, no mola tanto. El que consiga teletrabajar para ganarse un sueldo “de ciudad” desde su casita de campo, tiene todos mis respetos (y mi CV cuando quiera)

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    Piedra Reply:

    @antonio,
    Me refiero a que la vida ideal que nos pretenden vender supertecnificada y ultramoderna, no es tan cómoda, solo es la más cara.
    Por supuesto, lo primero es comer cada día, por eso no podemos escoger, los que no podemos, pero hay que intentar cambiar este disparate de vivir para consumir, teniendo cada vez más y a la vez convirtiéndonos así en más pobres y más manipulables.

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