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Bertolt Brecht: El hombre que tuvo que escapar del exilio


Publicado el 14/11/2010

No es la primera vez que demuestro en este blog mi admiración por Bertolt Brecht, como podéis encontrar en el “Analfabeto político” o “Miedos y miserias del Tercer Reich“. Pero esta vez me voy a alejar un poco de lo que fue su obra para acercarme a todo lo que fue como ser humano, como un hombre que estuvo exiliado durante el dominio Nazi en Alemania y una vez terminada la guerra tuvo que huir de su exilio en Estados Unidos por mostrar su particular opinión sobre el capitalismo.

Bertolt Brecht nació a finales del siglo XIX en un pueblo de Baviera, y ha pasado a la historia (razón por la que la gran mayoría lo conoce), por ser uno de los poetas y dramaturgos más influyentes del siglo XX. Se crió en el seno de una familia religiosa, de padre protestante y madre católica, y desde pequeño tuvo una gran pasión por su patria, Alemania.


I: Bertolt Brecht

Cuando tenía 16 años la Primera Guerra Mundial estalló, y su entusiasmo inicial pronto se transformó en un absoluto desprecio a lo que la guerra estaba causando en su entorno. Varios de sus amigos de la infancia se alistaron en el ejército para perder la vida por una razón que Bretch siempre consideró vana. Gracias a su padre estudió nociones de medicina, las cuales le evitaron tener que estar en el frente de combate mientras hizo el servicio militar obligatorio.

Una vez la guerra hubo terminado, Brecht se comezó a dedicar plenamente a su gran pasión, el teatro. Durante la década de los años 20 y comienzos de los 30, Bretch no solo escribió y dirigió algunas obras de teatro memorables, si no que hizo revivir los musicales europeos gracias a sus colaboraciones con Kurt Weill. Pero con la subida en popularidad de la ideología nazi, la prospera vida que avistaba Brecht se vió truncada.

En Febrero de 1933, cuando la subida de Adolf Hitler al poder era inminente, Bercht emigró a Dinamarca. Allí únicamente duró hasta poco antes de empezar la Segunda Guerra Mundial, momento en el que se vió obligado a emigrar a Suecia ante el peligro de invasión nazi. Desde ese momento, los relojes comenzaron a contar marcha a atrás mientras Brecht esperaba un visado para poder vivir exiliado en Estados Unidos. El 3 de mayo de 1941 por fin consiguió el visado con el que voló de Finlandia a Estados Unidos abandonando una Europa a la sombra del Nazismo.

Durante los años de guerra, Brecht se convirtió uno de los más prolíficos exiliados de la Alemania Nazi, y un abanderado de la literatura Exilliateratur. En todo momento expresó su oposición al Nazismo y a los movimientos fascistas, aunque nunca se puso plenamente de lado del capitalismo, sistema hacia el que tenía una gran aversión desde antes de marcharse de Alemania.

Una vez la Segunda Guerra Mundial hubo terminado, el 6 de mayo de 1945 Brecht escribió una de esas notas que pasa a la historia, y la cuál no tardó tiempo en traerle problemas:

Señores, no estén tan contentos de la derrota, porque aunque el mundo se haya puesto de pie y haya detenido al Bastardo, la Puta que lo parió está caliente de nuevo
— (refiriendose a la derrota de Hitler)

En aquella nota Brecht exponía abiertamente su idea de que el fascismo simplemente había sido una causa directa del capitalismo. Posiblmenete en ningún momento pudo pensar que eso podría traerle problema alguno en un país como Estados Unidos, que tenía la libertad por bandera, pero el Macarthismo pronto comenzó a ponerle problemas.

Durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el creciente miedo ante las posibles influencias comunistas en el seno de las instituciones norteamericanas originó una caza de brujas por la que se vieron perjudicados todos aquellos que en algún momento hubieron criticado al sistema. Bretch, junto a otros 41 escritores, directores, actores y productores de Hollywood, fue acusado de deslealtad y obligado a testificar el 30 de Octubre de 1947.


II: Bertolt Brecht

En un principio, Bretch declaró que no se presentaría para declarar, al igual que otros 19 de los citados. A medida que vio como la presión hacia todos los movimientos comunistas y anarquistas crecía a la sombra de las decisiones del senador McCarthy, y las listas negras comenzaban a circular abiertamente, Bretch cambió su estrategia para afrontar el problema.

El día citado para testificar, Brecht apareció ante el House Un-American Activities Committee (Comité contra las actividades antiamericanas) y allí declaró como no formaba parte del Partido Comunista y nunca lo había hecho anteriormente. Los problemas de comunicación por las dificultades con el inglés de Bretch hicieron que la citación se alargara más horas de lo esperado, pero una vez hubo terminado, Brecht tenía los planes claros.

Al día siguiente, 31 de Octubre de 1947, ante las presiones existentes por su ideología contraria al sistema capitalista, Brecht tomó un avión de vuelta a Europa abandonando un exilio al que seis años antes se había agarrado como única y última opción. Aterrizó en Suiza, y tras vagar unos cuantos años por varios países europeos, consiguiendo incluso la nacionalidad austriaca en 1950, finalmente consiguió volver a Berlin, donde rememoró su dorada década de los años 20, muriendo repentinamente de un ataque al corazón con apenas 58 años.

Fuentes y más información:


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13 comentarios

  1. Carolina
    14/11/2010 @ 23:20

    Miguel:
    Interesante como siempre, aunque conocia a Bertolt Brecht no conocia esta parte de la historia…

    [Responder]

  2. capitan
    15/11/2010 @ 14:19

    Hola yo pensaba que le pasó lo mismo con el comunismo, que querían usar sus poemas para orgullecer al sistema comunista y que como el no quería eso no quiso saber nada de Rusia, de hecho creo que esa era la trama de una obra de teatro en la que estuve sobre Bertolt…

    [Responder]

  3. Juan Luis Pimentel
    15/11/2010 @ 22:07

    No estaría de más que constrastaras esta versión sobre Bretch con otras que se distancian de las apologías usuales sobre su persona y su obra. Específicamente me refiero al retrato que sobre el autor presenta el historiador inglés Paul Johnson en el libro “Intelectuales”.

    [Responder]

    Milhaud Reply:

    @Juan Luis Pimentel, conozco pocos libros menos imparciales que “Intelectuales”. Paul Johnson cuando escribió ese libro se centró únicamente en los ‘intelectuales’ de izquierdas con el único objetivo de buscar contradicciones entre su vida y obra.

    A la vez que hace eso, evita hablar de las mismas contradicciones existentes en las ideologías más conservadoras, quedando como resultado final un libro claramente partidista.

    Por otro lado, sólo comento lo que me fascina de Brecht, y te aseugro que soy consicente de otras cosas que no me gustan tanto sobre él… pero en este caso, simplemente quería contar esta historia.

    Saludos.

    [Responder]

    pucks Reply:

    @Milhaud,

    ¿Quién no ha sido contradictorio en sus acciones y pensamientos?

    [Responder]

  4. Jorge
    17/01/2013 @ 18:46

    Patadas al pesebre, diría yo.

    [Responder]

  5. altea
    11/02/2015 @ 11:11

    Wow what a wonderful information…

    [Responder]

  6. felyx bradley
    11/02/2015 @ 11:12

    Great article…Cant wait to read the next

    [Responder]

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