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El “angel caído” que fue sentenciado a muerte


Publicado el 14/09/2011

Era una pequeña casa de madera en medio de un barrio obrero de Corsicana (Texas), por lo que el fuego se propagó rápidamente. En poco tiempo, puertas, mobiliario y paredes ardieron virulentamente, llenando de humo cada una de las habitaciones de la casa, tiñendo de negro la mañana del 23 de diciembre de 1991.

En aquel momento, Buffie Barbee, una vecina de 11 años olió el humo. Rápidamente se apresuró a avisar a su madre, y juntas corrieron calle arriba, donde encontraron a Cameron Todd Willingham de pie frente al porche de su casa en llamas. Las cenizas cubrían su torso desnudo, mientras gritaba una y otra vez:

¡Mis hijas están quemándose!

Al ver a la familia Barbee, les dijo que llamaran a los bomberos. Mientras tanto, él tomó un palo de madera y rompió la ventana de la habitación de las niñas para intentar entrar, pero las llamas eran cada vez más grandes, e imposibilitaban por completo cualquier camino hacia las niñas.

Cuando los bomberos llegaron a la escena, ya era demasiado tarde. Las llamas estaban calcinando por completo la casa ante la impotencia de todos los que observaban el dantesco espectáculo. Fue entonces cuando volvió Stacy de sus compras matutinas, encontrándose a su marido sumido en un intenso ataque de histeria tras haber visto como perdía la vida de sus tres hijas, Amber Louise, Karmon Diane y Kameron Marie.


Familia de Willingham (fuente)

Las investigaciones sobre el origen del fuego empezaron a los pocos días. Los forenses, sorprendidos desde el principio por la virulencia del fuego, concluyeron que esa velocidad sólo podía alcanzarse gracias al uso de líquidos acelerantes. Esto, unido al hecho de que Willingham era el único adulto en el lugar de los hechos, lo convirtieron en el principal sospechoso, siendo llevado a juicio por triple asesinato en enero de 1992.

De nada sirvió que Stacy, su mujer, confesase que no habían tenido ninguna pelea recientemente, y que el trato de Willingham, tanto a ella como a sus hijas, había sido siempre ejemplar. El jefe forense mostró pruebas de que el incendio podría haber sido intencionado y, dado que Stacy no dio ningún paso para culpar a Willingham, el fiscal mostró pruebas de que el padre de las hijas era un sociópata.

La primera prueba fue un tatuaje de una calavera con una serpiente. El fiscal, apoyado por la opinión de dos médicos expertos, determinó que un tatuaje así encajaba en el perfil de un sociópata. Más tarde, se mostró un póster de Iron Maiden que Willingham poseía en su habitación y que mostraba una calavera atravesada por un puño, lo cual el fiscal interpretó como una prueba de violencia y muerte. Por último, se mostró un póster de Led Zeppelin con un ángel caído, lo que el fiscal interpretó como un indicador que actividades de culto y delictivas.

Con todas estas evidencias, Cameron Todd Willingham fue condenado a muerte por provocación de un incendio intencionado, y el consecuente asesinato Karmon Diane y Kameron Marie, sus hijas gemelas de un año de edad, y Amber Louise, su hija mayor de tres años de edad.


Cameron Todd Willingham en su celda del corredor de la muerte (fuente)

Durante doce años, Willingham recurrió en varias ocasiones la sentencia. Hasta en tres ocasiones se mostraron pruebas científicas concluyentes de que el forense que investigó el caso en 1992 se había equivocado al interpretar el incendio. De los tres supuestos focos, tan sólo uno era evidente, y resultó coincidir con el lugar utilizado para realizar las barbacoas, para las que solían utilizar líquidos acelerantes.

Las tres apelaciones que desmontaban todo tipo de evidencia científica fueron desestimadas. Willingham fue ejecutado por inyección letal el 17 de febrero de 2004, en la penitenciaría de Huntsville, Texas. Sus últimas palabras, antes de soltar todo tipo de improperios a su para entonces ex-mujer, fueron:

Sí, la única declaración que quiero hacer es que soy un hombre inocente culpado por un crimen que no cometí. He sido perseguido durante doce años por algo que no hice. Del polvo de Dios venga y del polvo volveré, para que la Tierra se convierta en mi trono.

Este caso, con los años, se ha convertido en uno de los más controvertidos a la hora de hablar de la pena de muerte en Estados Unidos. El supuesto móvil que, según el fiscal, habría llevado a Willingham a cometer el crimen era el deshacerse de unas hijas que nunca deseó. De hecho, llegó a decir que Willingham intentó provocar el aborto a su mujer en ambos embarazos, algo que nunca quedó reflejado en ninguna denuncia o estudio médico de daños. Aún así, la relación entre Stacy y el convicto demostró no ser idílica tras su encarcelamiento.

La gran crítica llega ante las evidencias que llevaron a sentenciar a Willingham a muerte. Teniendo en cuenta que todas las pruebas forenses fueron desmontadas por varios expertos y que su mujer nunca se opuso a él de forma directa ante el juez, las únicas pruebas efectivas a la hora de emitir el juicio fueron los tatuajes de Willingham y dos pósters, uno de Led Zeppelin y otro de Iron Maiden.

Años más tarde, el fiscal admitió que no existía ningún tipo de evidencia científica. Pero a su vez sugirió que su comportamiento, sus tatuajes y sus pósters eran una clara evidencia de adoración a demonio y culpa.

Fuentes y más información:


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8 comentarios

  1. Linfocito
    14/09/2011 @ 09:19

    No sabía nada sobre esta historia. En increible que un gusto musical o social como es el tatuarse se puedan usar en tu contra en un juicio y mas de esta indole.

    Grandisima entrada. :)

    [Responder]

  2. Juan Carlos
    14/09/2011 @ 09:51

    Una historia casi idéntica a la novela de El Extranjero, de Albert Camus.

    [Responder]

  3. alucinao
    14/09/2011 @ 11:12

    Jo,como está la peña.Y una lástima para las pitufas una vez sepan que pasó.
    Gracias por compartirlo.

    [Responder]

  4. kaoD
    14/09/2011 @ 21:45

    ¿Qué pitufas? ¿Las niñas muertas?

    [Responder]

  5. marmoto
    27/04/2014 @ 04:51

    Los heavys estamos perdidos

    [Responder]

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