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Felipe V: El verdugo de la tauromaquia


Publicado el 31/07/2010

La tauromaquia es una tradición que se remonta siglos atrás en la historia de la península Ibérica, así como posteriormente en todas las colonias portuguesas y españolas. Recientemente está en todo tipo de medios, rozando la saturación, a causa de la abolición de las corridas de toros en el parlamento de Cataluña, pero la verdad es que esta no es la primera vez que la tauromaquia se enfrenta a esta presión popular y mediática.


I: Popular logo antitaurino

Pese a tener siglos de antigüedad y llevar años fuertemente arraigada en la sociedad, han sido muchas las leyes emitidas y vetos de todo tipo para limitar el campo de acción en la lidia de toros. A día de hoy, a ojos de muchos, parece que la tauromaquia ha sido una tradición apoyada por la sociedad desde antaño, pero la realidad se aleja ligeramente de este común pensamiento.

La primera parada obligada para explorar las dificultades de la tauromaquia la tenemos a finales del siglo XVI, cuando en 1567 Pio V emitió la bula “De Salutatis Gregis Domici”, mediante la cual prohibía los espectáculos taurinos. En esa bula consideraba a esta tradición algo totalmente ajeno al cristianismo y más propio del demonio, debido a la gran cantidad de muertos y heridos que provocaba cada año.


II: Pio V

Con esta bula quedarían excomulgados todos los que murieran en cualquier tipo de práctica relacionada con la tauromaquia, y estarían condenados a ser enterrados fuera de los cementerios cristianos. La realidad es que su tiempo de vigencia, fundamentalmente a causa de la presión de Felipe II, fue menos de lo esperado. Tras la muerte de Pio V, en 1575 su sucesor, Gregorio XIII, emitió la bula “Nuper Siquidem”, con la que anulaba por completo la bula de su predecesor.

Si bien este pequeño rifirrafe con la iglesia no terminó llegando a causar ninguna variación sustancial en la tradición, las cosas cambiarían con la llegada de la dinastía Borbón a España. Felipe V, primer rey de esta dinastía, llegó a España procedente de Francia en el año 1700, y para festejar su llegada, los nobles de la corte le ofrecieron una corrida de toros en la que los rejoneadores (toreros a caballo) eran los protagonistas.

Su procedencia de la corte parisina, hacía que Felipe V fuera un rey mucho más refinado que sus predecesores, llevándose una grotesca sorpresa al presenciar la corrida de toros. Tras el festejo, no dudó en calificar lo que acababa de presenciar como una fiesta bárbara, cruel y de mal gusto, cuyo único objetivo era dar mal ejemplo al pueblo. Con ello, convenció a toda la nobleza de que la tauromaquia no debía ser una diversión para ellos, y en 1723 terminó promulgando una ley con la que prohibía el toreo a caballo por parte de cualquier cortesano. Esto más allá de causar la extinción de la tauromaquia, provocó su crecimiento entre la plebe, donde se popularizó el toreo a pie, debido al alto coste de usar un caballo para tan peligrosa celebración.


III: Felipe V

Pese a la popularización del toreo, pocos años después Carlos III se convirtió en el primer rey en prohibir las corridas de toros por completo en 1771, aunque fue una ley que el pueblo nunca llegó a cumplir por completo. Carlos IV lo intentaría algunos años más tarde, en 1805, aunque esta ley se vio eclipsada y olvidada a causa de la Guerra de la Independencia que se desató poco tiempo después. Tras el final de la guerra, los debates en el parlamento se mantuvieron de forma intermitente, discutiendo sobre la prohibición de las corridas de toros, siendo la última propuesta firme en 1877 por parte del Marqués de San Carlos. El hecho de que hubiera sido una medida altamente impopular impidió que la ley de prohibición de las corridas de toros pudiera salir adelante.

Este debate se vio relegado a un segundo plano durante la primera mitad del siglo XX, a excepción de leves muestras de aversión durante la segunda república, y no volvería a ser objeto de debate hasta la llegada de la democracia en 1978, cuando los defensores de los derechos de los animales comenzaron a ganar fuerza entre la opinión del pueblo.

Fuentes y más información:


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14 comentarios

  1. Julián Kirnis
    31/07/2010 @ 23:37

    Es decir, que llevamos haciendo lo mismo desde hace siglos: los poderes establecidos legislando contra el pueblo (hoy diríamos: “contra la opinión mayoritaria”, pero es lo mismo).

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  2. Amando Carabias
    1/08/2010 @ 00:57

    Es curioso que el primer borbón, quien más odian en Cataluña, pensara lo mismo que los grupos que han estado más activos en todo esta cuestión.
    Como siempre esclarecedor texto. Sabía de las bulas papales, sabía de lo de Felipe V, pero del resto ni idea.
    Soy de los que opina que, en el fondo, lo aprobado en el Parlamento Catalán (derecho y decisión que no discuto) supondrá una nueva efervescencia de la tauromaquia en el resto del Estado e incluso en el sur de Francia.
    Quizá también provoque alguna reflexión entre los taurinos al objeto de modificar algunas partes de la lidia -como ya se modificaron en tantas ocasiones-. Pero lo que no provocará será su desaparición.
    Prohibir nunca fue el mejor camino para conseguir nada.

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  3. jcraga
    1/08/2010 @ 10:37

    No recuerdo que se formará tanta polémica cuando se prohibieron en la Islas Canarias o en Almansa. Creo que todo lo concerniente a Cataluña se sobredimensiona en exceso y se le quiere buscar siempre los tres pies al gato buscando siempre arrimar el ascua a su saradina por las dos partes

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  4. Amando Carabias
    1/08/2010 @ 10:43

    Ni en Canarias ni en Almansa fue tan difundido por la prensa y los propios interesados, ni en Canarias ni en el Almansa está la Monumental de Barcelona… En Canarias casi no había tradición. Allí había gallos de pelea, que sigue habiendo.

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  5. Manuel
    1/08/2010 @ 16:23

    Ya Lope de Vega se referia en un celebre poema al salvajismo de las corridas hablando de “barbaros españoles”.Desde entonces practicamente todas las fuerzas autenticamente progresistas de España han tratado de acabar con ese espectaculo grotesco.Ilustrados,liberales…Su pervivencia hasta el año 2010 explica de manera muy grafica porque al abrir una enciclopedia y buscar el nombre de españoles universales en los siglos XVIII,XIX y XX no aparece ni uno.Ni cientificos,ni filosofos,ni escritores de talla autenticamente universal.España un erial.Es decir,no es que los toros sean los responsables de nuestro atraso,más bien son un sintoma del mismo.

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  6. Amando Carabias
    1/08/2010 @ 16:47

    Como Lorca, Picasso, Goya, Dalí, Aleixandre, Unamuno, Machado, Severo Ochoa, Ramón y Cajal, Galdós, Blasco Ibáñez… (Sólo cito a los que cuentan con cierto conocimiento en el exterior), salvo que auténticamente sea más restrictivo de lo que creo.

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  7. Fraga
    4/08/2010 @ 22:42

    La Tauromaquia es un arte, por ende sólo se oponen a ella los incultos.

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  8. Jvraga
    5/08/2010 @ 04:15

    Hola Fraga.

    Entonces toda esa gente universitaria y famosos filósofos que se openen a la matanza son incultos? No se… Que estudio de población has hecho para poder afirmar eso.

    La tauromaquia tal y como se conoce hoy en día tiene que desaparecer ya que es una vergüenza que se disfrute con la tortura y la matanza de un animal, guste o no guste eso es salvajismo.

    Una persona que le gustan los toros puede ser culta pero seguro que además de eso le guata lo macabro y la sangre además de ver la muerte en directo y lent que sufre un pobre animal

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  9. vinti
    2/09/2010 @ 15:31

    Te dejo datos que estaba leyendo de la revista Historia sobre este tema:

    “La desbocada afición del pueblo por la afición de los toros preocupó a las autoridades y metalidades ilustradas. En 1778 y años posteriores se prohibieron todas las corridas de toros excepto las que tuvieran fines benéficos; en 1805, la prohibición fue total, pero cinco años más tarde, José Bonaparte volvió a autorizarlas.
    Muchos intelectuales ilustrados como Jovellanos, se opusieron a los toros. Para ellos la fiesta propiciaba los desórdenes y el desacato a la ley, la pérdida de días de trabajo, y la deficiente educación del pueblo. Al decir del ministro ilustrado Jose de Vargas Ponce, los toros aglutinaban a una “joventud atolondrada, falta de educación como de luces y experiencias, los viciosos por el hábito, hambrientos siempre de desórdenes, y en una palabra, la hez de todas las jerarquías”. En cambio un visitante inglés, Edward Clarke, decía de la fiesta en 1760: “no tiene la crueldad como objetivo; al contrario, son la valentía y la destreza del torero las que obtienen mayores aplausos del público”.

    Personajes ilustres de esta etapa es Goya con sus 33 grabados sobre la Tauromaquia, la duquesa de Alba que cortejaba a los toreros más famosos, o Pepe-Hillo o José Delgado que aunque murió embestido por el toro Barbudo el 1801 en Madrid publicó la primera normativa sobre el toreo: Tauromaquia o el arte de torear (1796).

    En resumen, un espectáculo, arte pero que también tenía en su tiempo de afcicionados y de críticos.

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  10. EMILIO
    2/01/2013 @ 11:48

    Al final va a tener razón Sabino Arana el fundador del PNV, cuando decía que los españoles tenían pinta de toreros afeminados.
    ¡Cada vez que veo a la flor y nata del toreo haciendo anuncios en TVE, no me queda más remedio que darle a razón a este ilustre cabestro…!

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  11. Ana
    18/07/2015 @ 10:24

    Segunda República? De risa, expongan esas “leyes” republicanas de protección.. NINGUNA! Sinembargo omiten la circular 32/1963 abolida por la democracia, entre otras muchas

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