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La vida sin aviones: Londres – Nueva York en 84 horas


Publicado el 20/04/2010

Se dice que no hay alternativas al avión en determinados trayectos de larga distancia. Esto puede ser cierto a día de hoy, pero lo que también es cierto esas alternativas existieron y desaparecieron a causa de los aviones.

De mediados del siglo XIX hasta la década de los 60, millones de personas cruzaban los océanos en barcos de pasajeros y cientos de transatlánticos fueron construidos para el efecto. La gran cantidad de estos barcos de pasajeros eran pequeños y lentos, pero las grandes líneas que atravesaban el Atlántico norte viajando de Europa a Norteamérica y viceversa, fueron navíos rápidos con una capacidad de pasajeros mucho mayor que la de los aviones comunes.

Los barcos motorizados creados tras la revolución industrial supusieron una espectacular mejora en velocidad y fiabilidad. Antes de la revolución industrial un barco necesitaba entre uno y dos meses para cruzar el Atlántico, pero ya los primeros barcos de vapor consiguieron hacer el mismo viaje en tan sólo 15 días. Estos modelos, además de velocidad, trajeron grandes mejoras en la predicción de tiempos, pudiendo establecer de este modo servicios regulares.


I: Transatlántico SS United States

Tanto la velocidad como la capacidad de pasajeros fueron aumentando durante los siguientes cien años. Un ejemplo podría ser el SS United States, un barco que estuvo en servicio entre 1952 y 1969 y que ostenta el record del transatlántico más rápido jamás construido. Este navío era capaz de cruzar el Atlántico de un lado a otro a una velocidad de 54 Km/h, tardando únicamente 3 días y medio, lo que suponía un tiempo entre 10 y 20 veces inferior al de los navíos previos a la revolución industrial.

A diferencia de los actuales barcos-crucero, los transatlánticos durante sus 100 años de esplendor eran construidos y mejorados con el fin de ser los más rápidos. Varios países estuvieron en una constante carrera para ver quién era el que poseía el barco de pasajeros más rápido.

Los transatlánticos llevaron a lo largo de toda su existencia miles de inmigrantes europeos a Estados Unidos, Canadá y Australia. Incluso se puede decir que causaron un modesto boom turístico en los dorados años 20. Pero todo esto vio un final abrupto cuando aparecieron los vuelos de pasajeros baratos y escandalosamente más rápidos.


II: Avión Douglas DC-3

Douglas DC-3 fue un avión de hélices causante de la primera revolución en los transportes aéreos de pasajeros a comienzos de los años 30. Sólo su velocidad de 240Km/h y su medio alcance de únicamente 1.650Km evitaron que supusiera ninguna amenaza a los navíos transatlánticos. Para solventar este problema, incluso se llegaron a proyectar a comienzos de los años treinta la instalación de aeropuertos flotantes en el atlántico que facilitasen el tránsito de los aviones de un lado a otro, idea que se descartó debido a la evidente y rápida mejora de los aviones en cuanto a velocidad y distancia.

Fue la llegada de los primeros aviones a propulsión a finales de los años 50 lo que hizo que los transatlánticos perdieran su razón de ser. Estos aviones aumentaron sustancialmente su distancia de alcance, así como la velocidad, consiguiendo disminuir el tiempo en trazar el trayecto Londres – Nueva York hasta las 8 horas, 10 veces menos de lo que tardaba el rápido SS United States.

La mayor parte de los transatlánticos fueron retirados de las líneas oceánicas a lo largo de la década de los 60. Algunos se continuaron utilizando como ferris en trayectos de corta distancia, y los más afortunados fueron reconvertidos a barcos-crucero, siendo esta esta la única alternativa a los aviones para cruzar los océanos que se ha llegado a nuestros días.

Fuentes y más información:
Monsters of the Sea
Ocean Liners
Douglas DC-3 – USA
Los aeropuertos flotantes del Atlántico
Doulos, el abuelo de los mares
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13 comentarios

  1. $.M.K.
    20/04/2010 @ 11:42

    Es curioso como cambian los tiempos, lo que para nosotros ahora es un barbaridad de tiempo, para ellos supuso una revolución. Sobré todo para la información y la mensajería que de otro modo habría taradado meses.

    [Responder]

  2. Erlik Khan
    20/04/2010 @ 11:54

    mmmm… como el volcan Islandes sigua con sus nubes de ceniza veo a los cruceros estableciendo lineas regulares entre los dos continentes.
    Quien sabe, quizas esto nos fuerce a desacelerar un poco y tomarnos la vida con mas calma, en un primer momento los tiempos muertos de espera pueden ser terribles…. ¡¡¡ Pero que perdida mas grande de dinero!!! y al pasar un tiempo, empezamos a reencontrarnos con nosotros mismos… o es que, ivamos tan rapidos para huir de nosotros mismos?

    Erlik Khan

    [Responder]

  3. bovolo
    20/04/2010 @ 12:10

    De nuevo, muchísimas gracias por la reseña, Milhaud!

    Un abrazo!

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  4. Outsider
    20/04/2010 @ 14:00

    Y despues el tren… porque estos barcos llevan muy mal lo de las travesías fluviales…

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  5. Francisco Miranda
    20/04/2010 @ 15:32

    Ahora mismo sí es posible este tipo de viajes ya que hay navieras como Grimaldi que ofrecen el transporte de pasajeros en sus buques de carga. Incluso se puede llevar el coche. Los precios no son muy baratos pero incluyen la pensión completa.

    [Responder]

  6. vinti
    21/04/2010 @ 00:11

    Tenemos un problema moderno, porque cuando esto sucedía, no existía el avión.
    Me ha encantado la reseña, así que habrá que pensar en el plan B, porque tenemos medio mundo paralizado. Quizás haya que seguir investigar en barcos, submarinos, tren o teletransporte.
    Besos.

    [Responder]

  7. Conectate
    21/04/2010 @ 00:15

    Muy buen tema. Trato de imaginarme el mundo sin aviones, creo que no lograriamos mucho, ya que es el principal transporte para largas distancias, ademas no se habrian logrado muchas cosas al pasar el tiempo.

    [Responder]

  8. Greyvin
    29/04/2010 @ 21:12

    La revolución en los medios de transporte trajeron consigo un cambio cultural, el tiempo se acortó y las personas comenzaron con esto a padecer una de las enfermedades más emblemáticas del siglo XX: el estrés. Antes de los modernos transportes un viaje era cuidadosamente organizado y planeado con más tiempo que el que duraba el viaje, al final el viaje se disfrutaba tanto como la llegada al destino, hoy por hoy no importa el viajar lo que importa es llegar y lo más rápido posible. Toda nueva revolución es buena pero no hay que verla como el Santo Grial de las soluciones a los problemas que hoy vivimos. Para finalizar un pensamiento ajeno: “La Tecnología jamás le ganará al Humanismo”. :-)

    [Responder]

    Milhaud Reply:

    Totalmente de acuerdo, me guardo eso de “La Tecnología jamás le ganará al Humanismo”

    [Responder]

  9. victor
    4/10/2011 @ 23:36

    O por Dios!! y yo que me aburro de un vuelo de tan solo 2 horas ya me imagino 15 dias.

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