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Un ataúd para evitar el entierro prematuro


Publicado el 25/06/2010

La tapefobia (miedo a ser enterrado vivo) se extendió en Europa preocupantemente entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX coincidiendo con las epidemias de cólera que arrasaron Europa. Durante aquellos años, se dieron muchos casos de ataúdes revisados tiempo después del entierro con marcas de arañazos en la parte interior, que demostraron que algunas de las personas enterradas no estaban realmente muertas.


I: Enterrado vivo – Pompeya

Este miedo estuvo tan extendido, que entre los muchos documentos históricos se han podido encontrar escritos de algunos personajes representativos de la época que estuvieron preocupados ante la posibilidad de ser enterrados vivos.

Todo lo que deseo para mi propio entierro es que no me entierren vivo – Lord Chesterfield en una carta a su nuera.

Hacedme un entierro decente, pero no pongáis mi cuerpo en el ataúd hasta que pasen por lo menos dos días de mi muerte – Última petición de George Washington

La tierra es asfixiante… Juradme que me abriréis en canal para que no pueda ser enterrado vivo – Últimas palabras de Frédéric Chopin.

El primer ataúd de seguridad del que se tiene constancia fue diseñado a petición del Duque de Brunswick antes de su muerte en 1792. Este ataúd estaba dotado de una ventana que permitía la entrada de luz, así como un tubo para suministrar aire fresco al ataúd. En vez de tener una tapa que fuera cerrada con clavos, tenía una tapa que se cerraba con una cerradura. Dentro de un pequeño bolsillo dentro del ataúd, se situaron dos llaves, una para abrir el ataúd, y otra la tumba donde se situaría, aunque estas llaves nunca llegarían a ser usadas.


II: Diseño de ataúd dotado de campana

Después, fueron muchos los que intentaron patentar distintos diseños de ataúdes similares. Pessler, un párroco alemán, fue en 1798 el primero en proponer que todos los ataúdes fueran dotados de una cuerda que les permitiera hacer sonar las campanas de la iglesia. En 1822, Adolf Gutsmuth llegó mucho más lejos y para mostrar la eficacia de su diseño se enterró vivo durante varias horas en las que demostró el funcionamiento de todo el equipamiento del ataúd.

La fiebre fue tal durante el resto del siglo XIX que tan sólo en Alemania se patentaron más de de 30 ataúdes de este tipo. El elemento más común que tenían todos estos ataúdes era un mecanismo que permitía a la persona dentro del ataúd comunicarse con quien hubiera cerca de su tumba. Para ello la gran mayoría de los diseños tenían una cuerda similar a la propuesta por Pessler, aunque otros fueron más extravagantes dotando al ataúd de la posibilidad de izar una bandera, o hasta de lanzar un cohete pirotécnico. Pero sin duda, el elemento más esencial de la mayoría de diseños (y que algunos no tenían) era dotar al ataúd de un respiradero, así como algo de comida y agua, para permitir que el enterrado se mantuviera con vida el tiempo suficiente antes de que de nuevo fuera sacado a la superficie.


III: Ataúd de seguridad en la iglesia de St. Bride

Pese a todos los diseños que tuvieron lugar durante el siglo XIX, no hay documentado ningún caso de personas que hayan sido salvadas por uno de ellos, aunque sí algunos casos de falsas alarmas en los que los espasmos de los muertos tensaron las cuerdas haciendo sonar las campanas.

A lo largo del siglo XX este tipo de diseños cayeron en desuso por las mejoras a la hora de determinar la muerte real de una persona, pero en 1995 un nuevo diseño fue planteado por el italiano Fabrizio Caselli. En este caso, aprovechándose de las nuevas tecnologías, el ataúd estaba equipado con monitor cardiaco, una alarma de emergencia y un sistema de comunicación.

Fuentes y más información:
- Hannah Beswick, el entierro del siglo
- Wierd History
- Safety Coffins
- Saved by the bell
- Buried alive
- Safety Coffins: The Ultimate Protection Against Premature Burial
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6 comentarios

  1. The-RockeR
    25/06/2010 @ 20:01

    Tremendo post. Creo que el miedo a que te entierren vivo es uno de los miedos más comunes de las personas, sobre todo de aquellas que tienen claustrofobia…

    [Responder]

  2. Felix Casanova
    25/06/2010 @ 23:38

    Milhaud…

    Me ha encantado el post, dentro de lo “horrible” que puede ser morir enterrado en vida. Siempre me interesó este tema y profundizé bastante en él, y tú has hecho un perfecto resumen. Como bien dices, es un miedo que se extendió, hasta el punto de inventar estos ataúdes. uff, de pensarlo…

    Un abrazo

    [Responder]

  3. Amando Carabias
    26/06/2010 @ 00:19

    Tiene que ser terrible pensar que a uno le pueden enterrar vivo. Ahora con la costumbre cada vez más extendida de la incineración, no me quiero parar a pensar ni por un sólo segundo algún caso similar…

    [Responder]

  4. liliana
    16/07/2010 @ 05:03

    mejor le meten un celular

    [Responder]

    JLennix Reply:

    @liliana

    Hola,es terrible el despertarse dentro de un ataud y no poder salir.por mi parte me pareceria bueno un celular pero a la vez prefiero una nabaja porque valla que el celular quede sin cobertura, a cambio de la nabaja corto poco a poco la madera cosa que no estoy seguro si lograre salir pero que me arriesgo mejor.te recomiendo ver .BURIED enterrado en español ayer la vi pero tuvo un final muy mal .tenia un anabaja una linterna un celular y un encendedor.muchas cosas pero fue imposible salvarse del secuestro en marruecos.chao ahi te dejo esa inquietud

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    Paty Reply:

    @JLennix,
    Hombre….liliana… no cuentes los finales de las películas!!!!!!!

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