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La masacre del Boyd: El canibalismo como venganza


Publicado el 9/05/2010

La masacre del Boyd ha pasado a la historia por ser uno de los actos de canibalismo más sangriento de la historia reciente de la humanidad. En ella, 66 tripulantes de una embarcación fueron asesinados y canibalizados en Whangaroa por una grupo de maoríes a modo de venganza por la paliza que había recibido el hijo de uno de ellos.


I: Puerto de Whangaroa

El Boyd era un barco bergantín que en octubre de 1809 salió del puerto de Sidney en Australia transportando 70 pasajeros y otros tantos tripulantes al puerto de Whangaroa en la isla norte de Nueva Zelanda.

George, que era el hijo del jefe Maorí de Whangaroa, había aceptado pagarse el traslado en barco a su tierra natal trabajando a bordo del barco. Una vez iniciado el viaje, George se negó a obeceder órdenes, recurriendo para ello a su origen noble y sus problemas de salud. Como castigo por su desobediencia fue fustigado, hechos que no dudó en contar a su padre a su llegada a Whangaroa en diciembre de 1809.

Tres días después de la llegada del Boyd, los maoríes invitaron al capitán Thompson a seguir a sus canoas en busca de madera de kauri. Thompson y otros cuatro tripulantes siguieron a las canoas hasta la entrada del río Kaeo, mientras el resto de la tripulación se mantuvo a bordo con los pasajeros preparando el navío para el viaje de vuelta a Inglaterra.

Cuando los barcos estuvieron más allá de la vista del Boyd, los maoríes atacaron a los extranjeros, matándolos con garrotes y hachas. Después algunos maoríes quitaron las vestimentas a las víctimas y se las pusieron a modo de disfraz, mientras el resto trasladaban los cuerpos al pueblo para canibalizarlos.


II: Ilustración del asalto al Boyd

Al anochecer, el grupo de maoríes disfrazado se introdujeron en el Boyd, que se mantenía anclado al puerto, donde fueron recibidos por el resto de la tripulación, mientras otros maoríes aguardaban la señal para atacar. Tras la muerte del oficial del barco, los intrusos hicieron la señal, a la cual el resto de atacantes se introdujeron en la cubierta, matando a hurtadillas al gran parte de la tripulación restante del Boyd.

A la mañana siguiente Te Pahi, un importante jefe de la cercana población de Rangihoua llegó al puerto de Whangaroa, y al encontrarse con el dantesco espectáculo, intentó ayudar a los supervivientes a salir en su canoa. A no conseguirlo, los habitantes de Whangaroa determinaron que no eras de su importancia los sucesos acontecidos, y le obligaron a ver cómo mataban y canibalizaban al resto de la tripulación superviviente, dejando únicamente cuatro supervivientes, una mujer y tres niños.

Los días siguientes, durante el pillaje del barco, tomaron mosquetes y pólvora, pero en las pruebas del mosquete dentro del barco incendiaron los depósitos de pólvora causando una explosión que mató al menos a 10 maoríes.


III: Ilustración de la destrucción del Boyd

Cuando las noticias de la masacre llegaron a oídos europeos, se organizó expedición para rescatar a los cuatro supervivientes y tomar represalia. Irónicamente, pese a los intentos de Te Pahi por liberar a la tripulación superviviente en diciembre de 1809, durante los enfrentamientos de 1810 fue asesinado por las fuerzas europeas.

Fuentes y más información:


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14 comentarios

  1. Amando Carabias
    9/05/2010 @ 17:17

    Tremendo. Realmente tremendo.

    [Responder]

  2. Carlos Chordá
    9/05/2010 @ 17:36

    No conocía la historia y me ha impactado. Un caso espeluznante de violencia extrema, por degracia tan frecuente en todo tiempo y en la inmensa mayoría de las sociedades humanas, mal que les pese a quienes están convencidos que sólo los occidentales somos los culpables de todos los males, desde los medioambientales hasta los bélicos.
    Un saludo.

    [Responder]

  3. Uno
    9/05/2010 @ 19:18

    Los latigazos para disciplinar a los marineros estaban entonces a la orden del día, y los marineros europeos se llevaban su ración de palos obedeciendo, y más aún si alguno hubiera tenido la ocurrencia de negarse a acatar las órdenes. El hijo del jefe maorí fue un adelantado a su tiempo por tratar de llevar la discriminación positiva tan temprano, hoy en día sería un héroe y una víctima de la opresión de los blancos, de la tribu caníbal no se diría nada, porque es su cultura y hay que respetarla y la tripulación asesinada y canibalizada, serían unos indeseables racistas y los pondrían a parir en todos los medios.

    [Responder]

    Cerdo Justiciero Reply:

    @Uno, efectivamente, hoy en día pasaría como tú lo describes y no algo justo y civilizado, como bombardear la aldea mahorí y todas las de alrededor con bombas de fósforo blanco durante varias semanas.

    Eres un lince, tío, aprovecha tu enorme intelecto para inventar el motor de agua.

    [Responder]

    Otro Reply:

    @Cerdo Justiciero, te falta un verano. Resulta poco útil tu irónica reflexión.

    [Responder]

    Cerdo Justiciero Reply:

    @Otro, a lo mejor lo que tengo que hacer es explicarme con palabras más sencillas. “Uno” parece considerar que vivimos en un tiempo infectado por un exceso de tolerancia que nos lleva a desmanes. Por lo visto creerá que tenemos mala conciencia como civilización y que por eso nos excedemos a la hora de compensar problemas generados por nosotros llegando al ridículo. Yo creo que es imbécil y que lo dice porque hoy en día lo más cool es estar de vuelta de todo y criticar nuestro decadente tiempo empleando precisamente las cosas buenas que lo distinguen de tiempos anteriores: la consolidación de una conciencia ecológica, la aceptación de la humanidad de que los problemas de todos entre todos los tenemos que resolver, etc. Yo he intentado explicarle con una metáfora (tal vez debería haber mandado un dibujo) que nos excedemos tanto en lo “bueno” como en lo “malo” y que por cada caso de relativismo filosófico pueril tenemos otro (u otros) de intolerancia cruel y sádica.

    Insisto: hay gente que cree parecer más lista cuando grita que el vaso no es que esté medio vacío, es que sólo le quedan tres gotas y encima están envenenadas. El resto de las personas empleamos ese rasgo para detectar a un demagogo sin dos dedos de frente.

  4. Jorgo
    9/05/2010 @ 23:26

    Me suena a “Eden Lake”…

    [Responder]

  5. antonio
    10/05/2010 @ 10:27

    Por aquella época en esas islas era bastante habitual el canibalismo, me imagino que, en un esfuerzo integrador, pensaron que era buena idea aplicar las mismas costumbres con el visitante europeo.

    [Responder]

  6. ikira
    30/08/2011 @ 21:21

    quisiera descargar el libro…

    [Responder]

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