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El Elefante de la Bastilla (París): Construcción y destrucción


Publicado el 29/11/2011

Tras el triunfo de la Revolución Francesa y la caída de la Bastilla en julio de 1789, comenzó un intenso debate en París sobre el destino del lugar. Hubo muchos que propusieron mantener las ruinas de la Bastilla de San Antonio, haciendo honor a un importante monumento del pasado, pero, de forma unilateral, Pierre-François Palloy firmó el inició de la demolición del edificio.

En 1792, el área donde había estado situada la fortificación de la Bastilla pocos años antes se había transformado en una gran explanada con trazos de lo que durante siglos fue uno de los edificios más imponentes de París. Un año más tarde, en el centro de la gran explanada se construyó la Fuente de la Regeneración, una fuente inspirada en el arte egipcio de una mujer con agua fluyendo de sus senos.


Ilustración de la Fuente de la Regeneración (fuente)

En 1808, tan sólo 15 años después de la construcción de la Fuente de la Regeneración, Napoleón Bonaparte propuso un proyecto de regeneración urbanística centrado en grandes monumentos para honrar sus propias victorias. El monumento más triunfal de todos sería un gran elefante creado con el bronce de los cañones capturados en las batallas libradas.

El diseño original consistía en una imponente estructura con forma de elefante de 24 metros de altura al que se podía acceder mediante una escalinata a una de las piernas del elefante, desde donde se pudiera divisar la ciudad. Dominique Vivant fue el encargado de comprobar la viabilidad del proyecto, siendo más tarde construido por Jacques Cellerier y Jean-Antoine Alavoine.

Las dificultades económicas a las que se enfrentó Napoleón debido a la gran cantidad de guerras en curso provocaron que inicialmente se construyera únicamente una maqueta de grandes dimensiones hecha con yeso sobre una estructura de madera, sustituyendo al bronce original. Tras la derrota de Napoleón en 1815 en Waterloo, la construcción del elefante de bronce fue paralizada de forma indefinida.


Ilustración de el Elefante de la Bastilla (fuente)

Alavoine, arquitecto encargado del proyecto en el momento de su paralización, siguió intentando continuar con él durante casi tres décadas, buscando fondos en las grandes familias francesas. Finalmente, entre 1841 y 1843 el consejo de la ciudad discutió cómo terminar el Elefante de la Bastilla. Se barajó el bronce, el cobre y el hierro, pero finalmente todas las propuestas fueron desestimadas.

Durante las más de tres décadas que el Elefante de la Bastilla estuvo en pie, un guarda, de nombre Levasseur, fue contratado para proteger el monumento, habilitándosele una vivienda en el interior. Con el paso de los años, las ratas empezaron a cohabitar con Levasseur, con la suciedad y consiguientes quejas de todos los vecinos.

Las peticiones de demolición del monumento fueron continuas desde la década de los 1820s. No fue hasta 1846, tres años después de que los proyectos de finalización fueron rechazados por el consejo de la ciudad, cuando el monumento fue destruido finalmente. A esto influyó en gran medida el desgaste del yeso después de más de 30 años en los que apenas había tenido mantenimiento alguno.

Fuentes y más información:


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