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Tsar Kolokol: Las extravagantes campanas del Zar


Publicado el 4/02/2010

La campana que yace en el Kremlin de Moscú, conocida como Tsar Kolokol es en realidad la última y más grande de una serie de cuatro extravagantes campanas que se crearon en Moscú entre los años 1599 y 1735.

La primera de esta serie de campanas fue fundida en el año 1599, durante el reinado de Borís Godunov. Pesó un total de 35 toneladas, y estuvo en funcionamiento durante prácticamente 50 años, hasta que un fuego la dejó inutilizada.


I: Alexis I de Rusia

El metal de esta primera campana fue utilizado para fundir una segunda Tsar Kolokol en el año 1654, durante el reinado de Alexis I de Rusia. Para esta ocasión emplearon 93 toneladas de metal, consiguiendo crear una nueva campana que pensaba un total de 128 toneladas.

El Zar, contento con el resultado, ordenó montar la campana en una estancia temporal para probar su potencia. Para ello, mandó sonar todas las campanas de Moscú al mismo tiempo, y como resultado, el sonido de la segunda Tsar Kolokol se sobrepuso al de otras campanas de Moscú, oyéndose a una distancia de 12 kilómetros. Durante el sonado, quizá debido a un defecto en la construcción de la campana, esta se rompió en pedazos.

Alexis I, decepcionado por el fracaso, ordenó fundir inmediatamente una nueva campana, que tardó únicamente seis meses en terminarse. Esta nueva campana utilizó una vez más el metal de su predecesora, con un pequeño añadido de metal, consiguiendo que la tercera Tsar Kolokol pesase un total de 160 toneladas. Llevó un total de diez años para montarla en una estancia especial y probarla, y otros diez años hasta que fue instalada en el campanario de Iván el Grande.


II: Campanario de Iván el Grande

Esta campana únicamente sonó en contadas ocasiones a lo largo de 45 años, siendo notificado previamente a los moscovitas, ya que el sonado de la campana provocaba grandes vibraciones que se podían asemejar a las de un pequeño terremoto. El fuego del Kremlin del año 1701 la hizo caer rompiendo en pedazos una vez más.

No fue hasta 1730 cuando la emperatriz Ana de Rusia ordenó crear de nuevo una campana con los restos de la tercera Tsar Kolokol, añadiéndola aún más metal. El primer encargado de fundir la nueva campana, Ivan Motorin, fracasó tras cinco años de intento, siendo final su hijo en 1735 el que en un único intento consiguió crear la nueva campana.

Cuando aún no había sido instalada la nueva Tsar Kolokol, el gran incendio de 1737 se desató e hizo arder todo el andamiaje sobre la nueva campana, que terminó cayendo sobre esta. Los trabajadores, en un intento de salvar la campana del fuego, comenzaron a echar agua sobre ella para salvarla de las llamas, provocando que finalmente el cambio de temperatura agrietase la campana provocando que un trozo de más de 10 toneladas cayera de la campana.


III: La cuarta Tsar Kolokol

Durante más de cien años la campana se mantuvo en el lugar donde se fundió, hasta que finalmente en 1836 se sacó, para ser situarla junto al campanario de Iván el Grande. Aún a día de hoy la campana de 216 toneladas y más de seis metros de altura puede ser observada en esta ubicación, y puede presumir de ser la campana más grande del mundo, pese a ser una campana que jamás llegó a sonar.

Fuentes y más información:
Tsar Kolokol
The World’s Three Largest Bells
A Brief History of Russian Bells
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8 comentarios

  1. Amando Carabias
    4/02/2010 @ 12:47

    Interesantísimo post, como todos los que escribes.
    Éste me hace reflexionar sobre los mecanismos mentales que rigen a ciertos mandatarios, mecanismos de auténtico y desmedido complejo de superioridad. Debía ser verdad que se creían dioses y en virtud de semejantes aires de grandeza necesitaban dejar huella para las siguientes generaciones.
    Según la biblia, este género de tonterías viene de muy antiguo, con la Torre de Babel, y seguro que el resto de mitologías que en el mundo han sido y son tienen relatos similares.

    [Responder]

  2. Elektra
    4/02/2010 @ 16:24

    Muy interesante, Milhaud. Tsar Kolokol significa campana del zar? Vistos los resultados casi deberían haber pensado en construir otras cosas en lugar de campanas.

    Ahora me he quedado con una curiosidad insatisfecha. Si la campana de 160 toneladas provocaba vibraciones similares a las de un terremoto, que efectó tendrá el sonar de esta última de 216 toneladas?

    [Responder]

  3. Javier
    4/02/2010 @ 18:07

    La ambición, o megalomanía, humana no tiene límites, cada vez más grande y más pesada sin contar con la dificultad de su colocación y de hacerla sonar.
    Y todo por ser más.
    Delirios de grandeza.

    [Responder]

  4. Http501
    4/02/2010 @ 19:17

    Esta última destruía Moscú, por lo menos… que pasada de campanas!

    Interesante post:)

    1 saludo!

    [Responder]

  5. Evánder
    4/02/2010 @ 22:59

    Una historia muy interesante, de esas que te dejan buen sabor de boca al leerlas.

    [Responder]

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