Recibe las entradas de Recuerdos de Pandora en tu correo electrónico:

El kudú: El animal que el hombre acorraló y la naturaleza mató


Publicado el 5/09/2010

El gran kudú es un antílope africano que habita en las sabanas del sur y este de África. De entre las muchas bellas cualidades de este animal, cabe destacar su impresionante cornamenta, la cual le ha llevado en más de una ocasión a ser perseguido concienzudamente por cazadores sin escrúpulos, provocando devastadoras consecuencias.


I: Gran kudú

En Sudáfrica, a lo largo de la década de los años 80, su caza aumentó notablemente, viéndose fuertemente amenazado en la región de Transvaal. Un grupo de almas caritativas, para evitar su total extinción en la región, decidieron enclaustrarlas tras una alambrada en el parque de Kruger, cerca de Pretoria. A los kudúes no les costó adaptarse al entorno, alimentándose en primera instancia de la abundante hierba fresca y tiernos brotes. Cuando la hierba comenzó a escasear, los kudúes recurrieron a alimentos menos comunes para la especie, como la hoja de acacia.

Pocos días después de que los kudúes comenzaran a alimentarse de acacias más jóvenes (aquellas que tenían a su alcance), comenzaron a morir a un ritmo desolador. En pocos días murieron más de 3.000 kudúes en la región de Transvaal a causa de una sobredosis de taninos segregados por las hojas del árbol. Wouter van Hoven, el científico encargado de investigar los hechos se vio sorprendido por la situación. ¿Cómo era posible que un árbol que sirve de alimento a las jirafas esté envenenando fulminantemente a este tipo de antílopes?


II: Jirafa alimentándose de acacia

El resultados que arrojaron el estudio fueron sorprendente para todos. La acacia, a lo largo de años de evolución, adoptó la cualidad de informar a sus congéneres de la presencia de un predador emitiendo un gas llamado etileno. El resto de árboles, recibiendo la información gracias al viento, se dedicaban a producir en pocos minutos un exceso de taninos letal para cualquier herbívoro. Con ello, en cuestión de horas, los taninos afectaban directamente al hígado de sus depredadores, causándoles una fulminante muerte.

¿Y cómo es posible que las jirafas no sucumbieran ante esto? Otro don que las jirafas han ganado con la evolución. Además del hecho de que su alimentación es mucho más variada que la de los kudúes, han entendido que siempre que se alimenten de acacias han de hacerlo en contra del viento, con el fin de comer las hojas con menos exceso de tanino de todo el árbol.

Por suerte, el gran kudú es aún a día de hoy un animal muy extendido en el sur y este de África, siendo este hecho una anécdota que no supuso la extinción del animal como en otros casos tristemente recordados.

Fuentes y más información:
Hierro en las espinacas… y otras creencias (Jean-François Bouvet)
The Kudu – Tragelaphus
Giraffe feeding on Acacia flowers: predation or pollination?
Greater Kudu
Antelope activate the acacia’s alarm system – New Scientist
Nota: Si te gustó esta entrada, puedes suscribirte al feed RSS del blog, hacerte seguidor de la cuenta de Twitter, fan de la página de Facebook o añadir la página de Google+ a vuestros círculos. También puedes visitar la galería de fotos históricas en la cuenta de Flickr del blog o la galería de Mapas en Facebook.

Otras entradas que pueden resultar interesantes:

Share

11 comentarios

  1. Carolina
    6/09/2010 @ 00:57

    Interesante… historia… aveces los humanos queremos resolver problemas y empeoramos las cosas…

    [Responder]

  2. Anónimo
    6/09/2010 @ 01:30

    “siendo este hecho una anécdota que supuso la extinción del animal”, sería “NO supuso”, ¿no?
    Un saludo

    [Responder]

    Milhaud Reply:

    @Anónimo, corregido, gracias.

    [Responder]

  3. Evánder
    6/09/2010 @ 18:07

    El instinto animal nunca dejará de sorprender. Qué historia tan curiosa.

    [Responder]

  4. David
    6/09/2010 @ 22:42

    La inteligencia de animales de otras especies nunca dejará de sorprendernos.

    [Responder]

    kelin gissel hernandez Reply:

    el instinto animal los supera a todos ustd

    [Responder]

  5. cmh
    6/09/2010 @ 23:20

    He tratado de leer algo más sobre esta curiosa historia en las fuentes que citas, pero ninguna de ellas aporta esa informacion. La única fuente digamos “técnica” es el articulo en Afr J Ecol, pero realmente no trata de ese tema, sino del papel de las jirafas como polinizadoras de las acacias. Quizás hayas omitido sin darte cuenta la fuente principal, en cuyo caso merecería la pena que la añadieses para darle fundamento.

    [Responder]

    Milhaud Reply:

    El libro de “Hierro en las Espinacas” lo relata, aunque no indaga mucho más en el tema. Más concretamente está en el capítulo sobre el lenguaje de las plantas. También tienes una referencia a este hecho en la revista New Scientist en un ejemplar de 1990.

    [Responder]

  6. Visitar Catalunya
    8/09/2010 @ 01:02

    Es increible como muchas veces, no nos damos cuenta de que no somos más que animales, y que no podemos controlar a la madre naturaleza.

    Saludos!

    [Responder]

  7. FERNAN VARGAS
    1/03/2012 @ 23:45

    la madre naturaleza nunca dejará de sorprendernos…

    [Responder]

Sitios que enlazan a esta entrada (1)

  1. Bitacoras.com

Deja un comentario

Por favor, intenta que el comentario se refiera a la entrada en la que escribes, o a comentarios de otros usuarios y que siempre sea respetuoso con el resto.

Recuerda no utilizar mayúsculas e intenta cuidar la ortografía.