La naturaleza de la guerra
Publicado el 31/08/2010 | 6 Comentarios
En 1916 se publicaba el inconcluso libro de Mark Twain, adaptado por Alberto Bigelow Paine, con el nombre de “El Forastero Misterioso”. En ese libro, Mark Twain ponía un interesante texto en boca de un personificado ángel llamado Satanás:
Jamás hubo una guerra justa, jamás hubo una guerra honrosa, por la parte de su instigador. Yo miro en lontananza un millón de años más allá, y esta norma no se alterará ni siquiera en media docena de casos. El puñadito de vociferadores (como siempre) pedirá a gritos la guerra. Al principio (con cautela y precaución) el púlpito pondrá dificultades; la gran masa, enorme y torpona, de la nación se restregará los ojos adormilados y se esforzará por descubrir por qué tiene que haber guerra, y dirá, con ansiedad e indignación: «Es una cosa injusta y deshonrosa, y no hay necesidad de que la haya». Pero el puñado vociferará con mayor fuerza
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