Mapparium: Un mapa del mundo desde adentro

Como de sobra es sabido, los mapamundi distorsionan la realidad. Como ya conté hace tiempo con cabezas, no es una cuestión de maldad, es simplemente un compromiso necesario para representar un elipsoide sobre el plano. Así que si queremos disfrutar de una imagen de la Tierra tal y como es, sólo nos quedan los globos terráqueos. O también desplazarnos hasta la Biblioteca Mary Baker Eddy, en Boston, donde se puede visitar el interior del Mapparium.

El origen de esta peculiaridad arquitectónica lo encontramos en la década de los años 30 del siglo XX. El arquitecto Chester Lindsay Churchill estaba construyendo el edificio de la Sociedad Cristiana de Publicaciones Científicas cuando, inspirado por un globo terráqueo de tres metros a la entrada del New York Daily News, decidió incluir en el diseño del edificio el Mapparium. La intención de esta estancia era dotar al edificio del carácter global del Christian Science Monitor, el periódico internacional editado en Boston.

¿Qué fue del iceberg que hundió el Titanic?

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En la noche del 14 a 15 de abril de 1912, el Titanic estaba realizando su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York. 1317 pasajeros disfrutaban de los lujos, servidos por una tripulación que 891 personas. Poco antes de la media noche, ese idílico viaje tuvo un grave contratiempo: Un gran bloque de hielo chocaba contra estribor, provocando el inicio de la gran catástrofe.

Algo más de 700 personas consiguieron sobrevivir. Fueron más de 1500 las que terminaron sus días congeladas en las frías aguas del Atlántico Norte. El majestuoso transatlántico terminó su viaje en el fondo del mar, mientras que el gran bloque de hielo continuo su camino. ¿Pero hacia dónde se dirigía?

El retorno

Ha llovido mucho. De hecho han sido años, a lo largo de los cuales ha habido días que ha llovido incluso demasiado. Esa lluvia ha moldeado nuestro entorno, del mismo modo que el mero paso del tiempo nos moldea a cada uno de nosotros. Actos imperceptibles, situaciones pasajeras, una bofetada de realidad.

Y aquí estamos. Han pasado más de siete años desde que las entradas en este blog empezaron a enrarecerse. En torno a seis desde que calló en coma. Y tan sólo un artículo escrito hace tres años y medio sobre el Pernales ha aparecido por aquí como si de un conato de resurrección se tratase.