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Mapparium: Un mapa del mundo desde adentro

Como de sobra es sabido, los mapamundi distorsionan la realidad. Como ya conté hace tiempo con cabezas, no es una cuestión de maldad, es simplemente un compromiso necesario para representar un elipsoide sobre el plano. Así que si queremos disfrutar de una imagen de la Tierra tal y como es, sólo nos quedan los globos terráqueos. O también desplazarnos hasta la Biblioteca Mary Baker Eddy, en Boston, donde se puede visitar el interior del Mapparium.

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Imagen panorámica del Mapparium (fuente)

El origen de esta peculiaridad arquitectónica lo encontramos en la década de los años 30 del siglo XX. El arquitecto Chester Lindsay Churchill estaba construyendo el edificio de la Sociedad Cristiana de Publicaciones Científicas cuando, inspirado por un globo terráqueo de tres metros a la entrada del New York Daily News[1]Aquí tenéis una foto de 1941 del globo terráqueo que inspiró al Mapparium, decidió incluir en el diseño del edificio el Mapparium. La intención de esta estancia era dotar al edificio del carácter global del Christian Science Monitor[2]El Monitor de la Ciencia Cristiana, el periódico internacional editado en Boston.

La construcción duró desde el año 1932 hasta el año 1935, costando en torno a 35.000 dólares estadounidenses de la época[3]He intentado hacer el cálculo al equivalente a día de hoy. Mirando tablas me da una equivalencia de 660.000 dólares de 2020.. Siguiendo la influencia de las grandes obras arquitectónicas cristianas, decidió utilizar 608 vidrieras plomadas, dejando que la luz inundase el interior y que el visitante pudiera ver la situación política de un mundo cambiante. Para garantizar una entrada constante de luz, en vez de confiar en el tiempo de Boston, el arquitecto rodeo el Mapparium de 300 bombillas de 60 vatios.

Para su visita, la estructura posee un pasillo que va desde mitad del Océano Pacífico hasta mitad del Océano Índico, quedándose el visitante suspendido en el interior de la Tierra para disfrutar de toda ella de un vistazo. La experiencia que consigue es semejante a la de un globo terráqueo, pudiendo disfrutar del mundo sin distorsiones moviendo nuestra propia cabeza.

Eurasia, África y Oceanía en el Mapparium (fuente)

Por diseño, la intención original de Churchill era que las vidrieras pudieran ser sustituidas con los cambios que fueran aconteciendo en el mundo. En un inicio, hubo continuas discusiones sobre la adaptación o no del Mapparium[4]Apenas 10 años después de su inauguración, terminó la Segunda Guerra Mundial, con todos los cambios políticos que eso supuso., pero a finales de los 60 se tomó la determinación final de preservar la obra de arte tal y como se concibió.

En las últimas décadas, se han llevado a cabo dos importantes trabajos de renovación del Mapparium, con el fin de adaptarlo a los nuevos tiempos. La primera tuvo lugar entre 1998 y 2002, cuando se implementó un sistema de iluminación para conseguir nuevas formas de contar historias. Se sustituyeron las 300 bombillas iniciales por 206 lámparas LED capaces de producir hasta 16 millones de colores. Esta nueva instalación, unida a la capacidad de programar las luces, permitió incluir interesantes efectos que permiten describir el mundo cambiante que originalmente conceptualizó Churchill para el Mapparium.

Hemisferio Norte en el Mapparium (fuente)

La segunda renovación, en 2015, mejoró aún más las capacidades lumínicas, incluyendo 176 lámparas LED más. Además, se cambió totalmente el sistema de control de las luces, permitiendo a partir de ese momento cambiar fácilmente la programación para adaptarlo a nuevas sesiones y propuestas audiovisuales.

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