7 respuestas

  1. Kalle
    16/06/2010

    Un par de detalles sobre los nombres que quiero aclarar.

    El nombre en sueco es Adolf Fredrik, pero también se puede decir Adolf Frederik (en danés), aunque en realidad era Adolf Friedrich (nombre en alemán) porque nació en el Gottorp Slot (en danés), Schloss Gottorf (en alemán), Castillo de Gottorf (en español), que está situado al oeste del centro de Schleswig, en el actual estado alemán de Schleswig-Holstein, que en esos tiempos era dos ducados germanos que formaban parte del reino de Dinamarca. Aún así, la traducción que haces al español es correcta: Adolfo Federico.

    Sin embargo, no es lo mismo el nombre del padre, que era Príncipe Obispo de Lübeck y que en sueco es Hertig (Duque) Kristian August av Holstein-Gottorp , en danés: Hertug (Duque) Christian August af Holstein-Gottorp y en alemán Herzog (Duque) Christian August von Schleswig-Holstein-Gottorf.

    En dos de los casos, danés y alemán, Christian se escribe con «h» intercalada aunque sea muda y en las tres lenguas se pronuncia igual.

    Christian o Kristian se traduce al españo como Cristiano y no como Cristián.

    Cristiano Augusto era para daneses y suecos Duque de Holstein-Gottorp, mientras para los alemanes también lo era de Schleswig.

    Y un detalle de la aristocracia del norte de Europa y Escandinavia: no tienen apellidos.

    Como podrás observar, el título se antepone al nombre y el “apellido” es el territorio del título. Esta práctica existe actualmente y, por ejemplo, una plebeya que se case con un príncipe pierde sus apellidos y pasa a llamarse simplemente princesa + su nombre. Una práctica similar se aplica el resto de los ciudadanos o súbditos, pero sería algo largo de explicar.

    Med venlig hilsen / Cordiales saludos

  2. Kikas
    16/06/2010

    Hay reyes y gobernantes que son transparentes para su pueblo. Hay otros que merecerían la horca nada más nacer.
    Aquí tenemos a nuestro Fernando VII, quien si no hubiera existido, seguramente España, hoy en día, sería totalmente diferente (Y mejor sin duda)
    Pero bueno, los pueblos generalmente tienen lo que se merecen
    Muy amena la entrada

  3. Amando Carabias
    16/06/2010

    Ya díjo alguien que de grandes cenas están las sepulturas llenas…Ha quedado claro que uno de los placeres de este monarca era la comida, pero se sabe si habitualmente comía tantas cantidades para las cenas, o fue algo excepcional.

  4. Indiando
    16/06/2010

    ¿Te cuento una historia familiar? es de ésas que te enteras siendo peque y te impresionan tanto que las adornas y las haces como miniseries íntimas…Mi madre me contó,cuando le pregunté por mis abuelos paternos,que no conocí…que mi abuela paterna padecía mucho del corazón y de tensión alta…y que un día,harta de cuidar tanto la dieta (castellana que era ella) y de cocinar comidas ricas para los demás (castellanos que son todos) se zampó un cocido de los de panceta,chorizo,tocino…para siete ella solita…y murió.
    Conociéndome,te puedes imaginar cómo se me abrieron boca y ojos al escuchar a mi madre…una historia de las que en mi mente se recrean con pelos y señales,conestétita Mastroniani…
    Achuchones!!!!

  5. Alfred
    16/06/2010

    La traducción que haces es incorrecta. “The man who eat himself to death” se traduce como: El hombre que se comio a si mismo, o a el mismo, hasta la muerte. No como el rey q comio hasta morir.

    Milhaud Reply:

    @Alfred, en realidad, la expresión en inglés “The King who ate himself to death” ya es en sí un tanto forzada, por lo que hice una traducción adaptada de la misma al español.

  6. Mapoto
    16/06/2010

    Entre los ilustres que han muerto por tragaldabas, el bueno del Barón Jan Gerrit van Wassenaer siempre ha sido mi favorito… claro que llamarse Adolfo Federico y comer hasta morir también tiene su gracia.

Volver arriba
móvil escritorio