1 respuesta

  1. Luis Morales
    12/05/2012

    Mañana y tarde salgo al jardín de mi casa y pongo comida para las palomas cantadoras que todavía quedan en esta parte de la ciudad.

    Las quiero desde que era niño. Me gusta su canto.

    Imagínense, entonces, el impacto emocional que me
    ha causado el artículo sobre la extinción de las palomas migratorias.

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