en Reflexiones

El retorno

Ha llovido mucho. De hecho han sido años, a lo largo de los cuales ha habido días que ha llovido incluso demasiado. Esa lluvia ha moldeado nuestro entorno, del mismo modo que el mero paso del tiempo nos moldea a cada uno de nosotros. Actos imperceptibles, situaciones pasajeras, una bofetada de realidad.

Un atardecer (fuente)

Y aquí estamos. Han pasado más de siete años desde que las entradas en este blog empezaron a enrarecerse. En torno a seis desde que calló en coma. Y tan sólo un artículo escrito hace tres años y medio sobre el Pernales ha aparecido por aquí como si de un conato de resurrección se tratase.

Las razones son múltiples, tantas como las escusas que me podría inventar. Todo empezó como una especie de síndrome del impostor. Cada vez tenía una exigencia mayor sobre todo aquello que escribía, hasta el punto de que nada me parecía suficientemente bueno. Lo curioso: no es que no me pareciera suficientemente bueno para mí, sino que me preocupaba que no fuera lo suficientemente bueno para lo que otros pudieran estar esperando de mí.

Por suerte, todo eso ya pasó. Ya lleva mucho tiempo que todo es cuestión de vagancia. Desgana y desinterés por escribir y, sobre todo, por publicarlo. Aunque en el fondo fue más bien un cambio de intereses. Hace siete años fue cuando me empecé a adentrar en el mundo de la geopolítica, donde tenía mucho sobre lo que leer y aprender y poco sobre lo que poder aportar.

De un modo lógico, el interés se fue ampliando hasta otros ámbitos, que me arrastraron a matricularme en el grado de Geografía e Historia de la UNED. Todavía estoy inmiscuido en ello (y lo estaré durante muchos años más), pero mis conocimientos sobre geografía en estos años se han hecho mucho más sólidos, y mis conocimientos sobre historia han ido rompiendo horizontes que ahora me permiten ver el pequeño poblacho en el que vivía años atrás.

Adentrarse en la formación reglada, aunque parezca algo innecesario para muchos, para mí tiene un valor innegable: Te obliga a explorar en profundidad materias que son de tu interés, pero también otras materias que a priori no son de tu interés, pero sí necesarias para complementar y entender un poco mejor el todo. Ahí podemos meter algunas asignaturas que he cursado sobre Arqueología, Filosofía o Arte que me permiten apreciar ramas del conocimiento que antes carecían de mí interés.

El último año ha sido un nuevo punto de inflexión. Sigo con los estudios, mucho más lento. Y con la pandemia la desmotivación se apoderó de mí en prácticamente todos los ámbitos. Mi vida se volvió forzosamente más simple: ni lectura, ni estudios, ni viajes, mucha menos vida social, e incluso menos consumo de series o películas. Pero lo más extraño estaba por aflorar: ese freno de mano que el mundo me había puesto me había hecho llegar a un punto en el que estoy más cómodo y tranquilo. Sin grandes aspiraciones, simplemente a gusto.

Un amanecer (fuente)

Ha sido en este último mes cuando me he decido a volver a prestar atención al blog. No me he dado prisa (tampoco la había). He cambiado la apariencia del blog, para simplificarlo, y he estado revisando muchas de las entradas que escribí hace años. Tengo que reconocer que algunas fueron auténticos re-descubrimientos. Es impresionante lo que podemos olvidar con el paso de los años.

Y ha llegado el momento. El momento de volver a escribir poco a poco. Ahora a hacerlo por mí y para aquel a quien pueda interesarle. Este es el retorno que el tiempo moldeará.

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